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sábado, febrero 07, 2004

¿Puede el Partido Socialista ganar las elecciones?

Pregunta errónea. Por lo menos a fecha de hoy, porque salvo que el próximo mes y medio nos depare un escándalo que estalle en las manos del actual gobierno todo parece estar decidido de antemano…¿o no?

Todo el mundo da por hecho la victoria del PP: los sondeos, los comentaristas políticos, la gente de la calle e, incluso, a juzgar por su desgana y resignación, los primeros espadas del partido socialista, con su líder a la cabeza.

Partiendo de esta realidad inamovible, cuyas causas exceden del propósito de estas líneas, realmente la pregunta que habría que hacerse es: ¿Qué es lo que tiene que hacer el partido socialista, o mejor dicho Rodríguez Zapatero, para acercarse lo máximo posible al partido popular?

Respuesta: Movilizar al electorado progresista. Bien, ¿pero cómo se consigue?

Básicamente, manejando las siguientes ideas desde ahora hasta el final de campaña:

Irak: ¿qué pintaba España en esta historia?
Prestige y AVE: ¿es posible un grado mayor de incompetencia?
Vivienda: ¿si España va tan bien cómo es posible que los jóvenes no puedan irse de casa de sus padres?
Educación: Ocho años de privilegios a la enseñanza concertada tienen que acabar YA.
Inmigración: Es el gran desafío de este país para las próximas décadas y el PP ni siquiera lo sabe.
Iglesia Católica: Alguien tiene que poner a esta institución en su sitio.

Todo ello debe resumirse en una idea fija y persistente: EL POBRE LEGADO DE AZNAR, al que se calificará continuamente de un “mal gestor” que ni siquiera ha hecho bien lo que tenía que hacer. Ejemplos:

La seguridad ciudadana: bajo mínimos
La justicia: muchas leyes y pocos medios, cada día más lenta.
La unidad de España: en cuestión, por los partidos nacionalistas que antes apoyaron al gobierno.
La inflación: por encima de la media europea desde que están en el gobierno

El objetivo: Aznar está fuera de control y obsesionado por pasar a la historia, por lo que todo lo que diga y haga es un regalo para sus contrincante. De este modo habrá que:

- Tensionar a los votantes de centro-izquierda, con mucha demagogia, escenificación y rasgamiento de vestiduras, para que despierten por fin de su letargo.
- Irritar y sacar de sus casillas al modélico presidente saliente, al que se dirigirán todas las críticas desde todos los frentes, ninguneando en todo momento al candidato.
- En consecuencia, meter a Aznar en la campaña, dejando en evidencia la irrelevancia del flamante candidato.

El resultado de la estrategia anterior: un desplazamiento mayoritario de la masa de indecisos (aproximadamente un 20% del electorado, según las encuestas) hacia las posiciones del partido socialista.

¿Lo anterior es posible? En teoría, sí. Zapatero y su equipo están en la mejor posición para hacerlo. Son como Cristo salido de las aguas bautismales en materia de gobierno, por lo que tienen que convertir su mayor desventaja en su mejor arma. Tienen que verlo de la siguiente manera: son libres de criticar a diestro y siniestro, sin las ataduras que tenían sus fracasados predecesores, esto es, Almunia y compañía, a los que se les recordaba insistentemente que ellos ya estuvieron en el poder.

El gran hándicap: Sr. Zapatero, si tuviera Vd. un mínimo de pegada… Vamos a ver, trate de indignarse frente al espejo, ¡GRITE! ¡HAGA MUECAS! ¡DESESPÉRESE! No, ya veo que no es posible. Si en el fondo es mejor. Cuando a uno no le sale natural se nota. Qué le vamos a hacer. Habrá que aguantar al del puro.



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