viernes, enero 27, 2006
Diario de un urbanita
Hoy, al salir de la puerta de mi casa, he notado el frio golpeando en mis mejillas y, al mismo tiempo, la tibia caricia del sol de invierno. De repente, he sentido que volvía a creer en la condición humana.
Hoy, al salir de la puerta de mi casa, he notado el frio golpeando en mis mejillas y, al mismo tiempo, la tibia caricia del sol de invierno. De repente, he sentido que volvía a creer en la condición humana.