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martes, enero 17, 2006

Diario de un urbanita

Si el infierno está reservado a los pecadores y a las malas personas para castigar sus culpas mediante torturas y tormentos ad infinitum y ad eternum, entonces ahí algo que no me encaja.

¿No quedamos en que el demonio (ya sea Lucífer, Satanás o cualquiera de sus múltiples nombres) era un angel caído que se rebeló contra Dios y por ello éste le expulsó del paraíso?

Más bien me parece que con este planteamiento el demonio no sólo no vive a espaldas de Dios sino todo lo contrario. Es el que le hace el trabajo sucio y ejecuta su voluntad pues hace las veces de carcelero y torturador de todos aquéllos que no hicieron méritos para ir al cielo.

Realmente, para considerar al demonio en su visión tradicional (esto es, alguien enfrentado a Dios) ¡tendría que ser todo lo contrario! Por necesaria coherencia su misión tendría que ser perseguir, castigar y torturar a todas las "almas buenas" precisamente por elegir éstas esta opción frente a la que supuestamente encarna el demonio (el MAL en términos absolutos), debiendo recompensar al mismo tiempo y a su manera a todos aquéllos que se hubieran pasado a su bando (por ejemplo, garantizando a sus seguidores vivir para siempre en el vicio y en el pecado).

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