miércoles, febrero 15, 2006
Diario de un urbanita
Cuando comentes lo que tardas en llegar al trabajo desde tu casa (y viceversa), se honesto y por lo menos no te engañes a ti mismo. Así, los tiempos se cuentan:
- desde que cierras la puerta de tu casa con llave y NO desde que estás montado en el coche o llegas a la estación de metro o (lo que es ya imperdonable) desde que te incorporas a la carretera de entrada a la ciudad tras haber salido de una urbanización en las afueras.
- hasta que entras (físicamente) en el vestíbulo de las oficinas donde trabajas y NO desde que dejas el coche aparcado (en la calle o en un parking) o sales de la estación de metro y, desde luego, en ningún caso desde que llegas en coche al casco urbano (como diría Barbol, a propósito de las inmobiliarias que anuncian casas "a 30 minutos de Plaza de Castilla", ¿pero qué es lo que hay en Plaza de Castilla?)
Cuando comentes lo que tardas en llegar al trabajo desde tu casa (y viceversa), se honesto y por lo menos no te engañes a ti mismo. Así, los tiempos se cuentan:
- desde que cierras la puerta de tu casa con llave y NO desde que estás montado en el coche o llegas a la estación de metro o (lo que es ya imperdonable) desde que te incorporas a la carretera de entrada a la ciudad tras haber salido de una urbanización en las afueras.
- hasta que entras (físicamente) en el vestíbulo de las oficinas donde trabajas y NO desde que dejas el coche aparcado (en la calle o en un parking) o sales de la estación de metro y, desde luego, en ningún caso desde que llegas en coche al casco urbano (como diría Barbol, a propósito de las inmobiliarias que anuncian casas "a 30 minutos de Plaza de Castilla", ¿pero qué es lo que hay en Plaza de Castilla?)