sábado, abril 28, 2007
Una de camareros.
¿Un buen camarero? Aquel al que no hace falta llamarle ni tampoco se le echa de más.
¿Por qué será que el camarero siempre te pregunta lo que quieres de postre cuando tienes la boca llena?
También está el camarero que mira distraidamente el dinero que uno deposita diligentemente sobre el mantel, creyendo poder anticiparse a la larga espera de la "cuenta" (erróneamente claro), como si fuera un objeto más que no tuviera que ver nada con ellos.
Curioso que los camareros, al leer un menú, invariablemente se queden en el primer plato y seguidamente miren inquisitivamente al cliente para que se decida, como si no fuera necesario conocer el segundo para decidir (en conjunto, claro). ¿pereza? ¿sobrestimación de las capacidades adivinatorias del cliente?
¿Un buen camarero? Aquel al que no hace falta llamarle ni tampoco se le echa de más.
¿Por qué será que el camarero siempre te pregunta lo que quieres de postre cuando tienes la boca llena?
También está el camarero que mira distraidamente el dinero que uno deposita diligentemente sobre el mantel, creyendo poder anticiparse a la larga espera de la "cuenta" (erróneamente claro), como si fuera un objeto más que no tuviera que ver nada con ellos.
Curioso que los camareros, al leer un menú, invariablemente se queden en el primer plato y seguidamente miren inquisitivamente al cliente para que se decida, como si no fuera necesario conocer el segundo para decidir (en conjunto, claro). ¿pereza? ¿sobrestimación de las capacidades adivinatorias del cliente?
Etiquetas: Diario de un urbanita