viernes, junio 01, 2007
Veamos la diferencia, para la mayoría de los mortales las cosas que queremos adquirir se catalogan de dos maneras: o bien son caras o baratas y, en función de ese juicio, decidimos. El verdadero rico, sin embargo, sólo se hace dos preguntas: ¿me gusta? Sí, entonces ¿tengo con qué pagarlo? También. Pues adelante.
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