sábado, marzo 29, 2008
Se habla mucho de la reencarnación y de la inmortalidad del alma, aunque se olvida con frecuencia que a lo largo la vida somos varias personas compartiendo un mismo cuerpo, ¿o acaso no nos causa extrañeza pensar en el niño, el adolescente o el joven que un día fuimos? Precisamente mostramos nuestra extrañeza porque a pesar de reconocer nuestros rasgos en esa persona nos damos cuenta de que era otro el que portaba la máscara de nuestro rostro.